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JÓVENES POR EL SOCIALISMO - OAXACA

MEXICO Y COLOMBIA: Los puntales del fascismo en América Latina.

México y Colombia: Los puntales del fascismo en América Latina / III

Por: Fermín Hurtado

“Ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos han conseguido
reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte en mi América Latina.
Frente al saqueo y el abandono nuestra respuesta es la vida”.
Tita Parra

El pasado 1 de diciembre Felipe Calderón tomó posesión como presidente de México, en medio de fuertes protestas y el rechazo generalizado del pueblo mexicano. El único mandatario latinoamericano que se atrevió a asistir a la ceremonia fue el paraco Álvaro Uribe Vélez, al lado de otras truculentas personalidades, como el ex presidente de EU George Bush, el representante del Departamento de Estado yanqui Tom Casey y el pésimo actor de Hollywood, ahora gobernador de California, Arnol Schwarzenegger.

Ese mismo día el paraco Uribe regresó a Colombia, en concreto, a la base militar de Larandia ubicada en el Caquetá, donde ante 5 mil militares profirió un rabioso discurso plagado de rancia y ridícula retórica triunfalista para anunciar la puesta en marcha del “Plan Victoria” (El Tiempo 10/12/06). Pareciera que el paraco Uribe y las cúpulas militares no aprenden de sus propias experiencias, pues a pesar del rotundo fracaso del “Plan Patriota”, producto del certero accionar de las FARC-EP en el sur del país, Uribe tiene la poca vergüenza de anunciar una nueva ofensiva contra la imbatible guerrilla revolucionaria.

Con ello el paraco Uribe dio luz verde a lo que se considera la segunda etapa del “Plan Patriota”, al mismo tiempo que su régimen dictatorial atraviesa una profunda crisis política al quedar descubiertos ante la opinión pública nacional e internacional los nexos existentes entre parlamentarios, gobernadores y el mismo Uribe con los capos del narcotráfico y los paramilitares.

La sin razón que caracteriza al fascismo se manifiesta claramente en la conducta de Uribe, que ante la profunda crisis de la institucionalidad oligárquica colombiana, lo único que está en posibilidades de hacer es seguir promoviendo y anunciando la GUERRA.

Algo similar ocurre con Calderón en México, donde se “vive un larvado proceso de fascistización, que si no se lo frena ahora, su consecuencia lógica puede ser la consolidación de un Estado terrorista” (Carlos Fazio, La Jornada 4/12/06).

Calderón tomó posesión como presidente de un México signado por la crisis económica, la ingobernabilidad y la creciente disposición a la lucha del pueblo mexicano. Ante semejante situación, a la clase gobernante mexicana no le queda más alternativa que la adopción de un Estado dictatorial, de excepción y fascistoide. La represión a la que se ha sometido al pueblo oaxaqueño es clara muestra de lo anterior: el empleo de la fuerza represiva del Estado (Policía Federal Preventiva, marina y policía estatal) combinada con formas ilegales y características de la guerra sucia (paramilitarismo, asesinatos selectivos, secuestro y tortura) son la adopción de “formas excepcionales” para solucionar la crisis.

No cabe duda, el fascismo es un hecho tangible y doloroso para los pueblos de Jacobo Arenas y Emiliano Zapata, y los luchadores sociales y bolivarianos de Nuestra América debemos ponderar esta realidad en nuestra praxis revolucionaria. La concreción de la Patria Grande y del proyecto emancipador de Simón Bolívar será imposible mientras el fascismo campee por la faz de América Latina.

La discusión en torno a la construcción del Socialismo del siglo XXI necesariamente tiene que pasar por una discusión en torno al combate del fascismo colombiano, que representa una constante amenaza para el proceso revolucionario en Venezuela, principalmente, y un factor desestabilizador para toda la región. La detención de más de 2 mil 500 paramilitares colombianos en las inmediaciones de Caracas el mes pasado es un ejemplo fehaciente.

También los revolucionarios centroamericanos deben contemplar y valorar las rapaces ambiciones subimperialistas del fascismo mexicano, que ya se apresta a relanzar con mayor ímpetu el Plan Puebla Colombia.

Por lo que respecta a los comunistas de todo el continente, es un deber ético, moral e histórico combatir al fascismo en cualquier parte del mundo donde se manifieste, así como rescatar toda la tradición anti-fascista del movimiento comunista internacional, reivindicar las experiencias de los comunistas europeos en contra del nazi-fascismo alemán y del régimen de Mussolini en Italia, la invaluable experiencia de internacionalismo proletario que combatió a Franco en España, y por supuesto, la experiencia de los militantes latinoamericanos que en los años 60 y 70 combatieron con tesón las dictaduras militares.

Compatriotas colombianos, mexicanos y de toda Nuestra América: ¡a cerrar filas frente al fascismo! Gritemos con todo fervor revolucionario: ¡No pasaran!

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